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Dunas de Quiaios 2014

Iniciado por Lucanero, Julio 22, 2014, 09:27:06 AM

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Lucanero

Llegó el verano, mas o menos ¿Y que se suele hacer en verano? Pues ir a la playa.

Pero a la playa se puede ir con planes muy diferentes. Se puede ir a tostarse, lo normal, a dormir, a hacer deporte, a pescar y a muchas cosas mas. Entre otras cosas se puede ir a lo que mas nos gusta ¡A rutear sin parar!

Con esta idea en mente decidimos organizar una ruta a la playa pero en plan cuatrero. Así nació la travesía de las Dunas de Quiaios 2014, que es un sitio en Portugal al que había ido con un amigo hace un par de veranos.




En aquella primera ocasión habíamos hecho algo de ruta pero los dos íbamos con las familias al completo por lo que tuvimos que cortarnos y no meternos en harina así que me quedé con ganas de mas. Pasados dos años pensé que ya era momento de desquitarme así que le conté a Alex las excelencias del lugar, hablamos del asunto y convenimos que el fin de semana que mejor nos venía era el de los días 19-20.

Necesitábamos dos días dada la distancia hasta Quiaios por lo que habría que acampar, cosa que nos causó una gran consternación. Yo tenía algunos trabajillos pendientes en el Montero y poco tiempo, así que tuve que multiplicarme para tener todo listo a tiempo.




Llegado el día quedamos el Galloverde con su Galloper, Elena con su Subaru y un servidor con su Montero en Figueira da Foz, una población del norte de Portugal. Galloverde y yo salimos juntos desde Galicia y Elena salió desde Asturias.

Como hay un buen trecho desde nuestras casas hasta Figueira da Foz quedamos el sábado tempranito. Toda la noche del viernes al sábado se la pasó lloviendo a cántaros y para rematarla llegó una tormenta mientras me duchaba por la mañana.

Mi pensamiento cuando estaba desayunando era que estamos locos, pero locos, locos. Meternos un atracón de kilómetros para ir de ruta a otro país y acampar con un tiempo tan horroroso es propio de locos. Pero claro, los locos disfrutamos como tales así que nada de echarse atrás.

Llené el depósito en Santiago y tras reunirme con el Galloverde partimos rumbo sur. Ya no hubo mas rayos, pero nos llovió tooodo el camino. Pero nada de cuatro gotas, lo que caía era a ratos lluvia torrencial. El suelo corría rápido bajo nuestros neumáticos, los kilómetros pasaban y nuestras esperanzas de que a medida que continuábamos hacia el sur el tiempo mejorase se iban desvaneciendo.




De vez en cuando parecía que mejoraba y cuando llegamos a Figueira da Foz llovía suave e intermitentemente. Tras saludar a Elena y sincronizar los canales de las emisoras decidimos comenzar la ruta inmediatamente, pasear por Figueira con tan mal tiempo no era plan, aunque merece la pena dedicarle una mañana al menos.

Es una ciudad pequeña con una playa enorme, un minúsculo casco histórico, hoteles y un casino. Es un sitio de vacaciones con bastante animación y además está ubicada en un entorno precioso, en la desembocadura del río Mondego, que lo cruza un puente espectacular y tiene unas salinas muy chulas.




Figueira está situado a los pies de una elevación montañosa llamada Serra da Boa Viagem, en su cara sur. Es una montaña que discurre de este a oeste y que curiosamente se va tornando más alta conforme se acerca al mar. Bueno, mas bien es que a medida que el terreno circundante va descendiendo al acercarse al mar la montaña se va haciendo cada vez mas prominente, aunque siempre sin pasar de la categoría de serrucho desgastado a lo sumo. La altitud máxima es de 261 m.

Si se pretende ir a los arenales que hay al norte de Figueira hay que, o bien subir a la sierra y después bajar por su cara norte o bien rodearla. Dada la naturaleza de nuestra afición nosotros decidimos hacer lo primero  ;D

La subida a la sierra solamente tiene dos alternativas, una pista trialera (bieeen) y una carretera asfaltada (puajjj). Normalmente hubiésemos elegido la subida trialera, pero Elena le puso ruedas de verano al Subaru así que esa opción quedó descartada y subimos por la carretera.

A medida que sube la caretera consigues una bonita perspectiva de Figueira y el arenal que baja hacia el sur, que es una hermosa playa de ni más ni menos que 60 km prácticamente ininterrumpidos hasta Nazaré.

A media subida intentamos sacar alguna foto de Figueira, pero la visibilidad era escasa en distancia larga y nos conformamos con fotografiar nuestros coches, que tampoco está mal. Aquí aún estaban limpios aunque a puntito de dejar de estarlo.




Nos encontramos un Hacedor de Pistas, tremendo bicharraco con el que unos amables señores abren por el monte esos caminos que tanto nos gustan.




Intentamos coronar la sierra por una alternativa de tierra con algún paso complicadete, pero las lluvias habían convertido las antaño roderas en barrizales de arcilla con barro superficial muy deslizante. Me metí a probar y en seguida me enseñaron los dientes por lo que dimos la vuelta. El objetivo era la arena y nada de liarla en cosas que tenemos mas que vistas al lado de casa.

Naturalmente al salir enguarramos los coches de tal forma que parecía que nos habíamos metido en un fregado descomunal, y un amable endurero se paró a nuestro lado y nos ofreció ayuda.

Después de agradecerle el ofrecimiento nos acercamos por asfalto hasta el mirador de Bandeira, en el que se tiene una vista magnífica de  la Mata Nacional de las Dunas de Quiaios y que en principio debería de alcanzar hasta Aveiro, aunque a nosotros nos resultó imposible distinguirlo. La vista es espectacular y te da una perspectiva única de qué va a ser a lo que te enfrentes cuando te metas en el pinar.




Es otra impresionante playa de 50 km de largo que llega hasta Aveiro, tras la cual hay una duna en buena parte de su longitud y después un pinar inmenso de unos 5 km de ancho y completamente liso. Kilómetros y kilómetros de bosque totalmente plano y sin casi ninguna población salvo en la parte final ¡Aquello si que es de verdad el paraíso!




En esta foto se aprecia mejor la anchura. A la izquierda se ve la población de Praia da Tocha, en medio una pista asfaltada llamada Estrada Florestal y a la derecha unos aerogeneradores cerca de la población de Tocha.




Aunque las ganas de rodar por la arena eran muchas mi madre dice que no se debe empezar una aventura con el estómago vacío. Y yo siempre hago caso a mi madre. Como dice Galloverde, que bueno es comer tres veces al día por lo menos.




Una vez saciado nuestro apetito llegó el momento de bajar presiones, la arena nos esperaba y además a eso venimos, a despresurizarnos.




Galloverde le hizo las últimas fotos a las dunas de Quiaios antes de descender de la serra da Boa Viagem, como bien dijo una cosa así no se ve todos los días.




Desde el mirador partía una pista de tierra y decidimos probar suerte.




Las lluvias habían formado pequeños barrizales que no presentaban problema.




La pista comenzó a cerrarse de maleza, de la que pincha, de la que rasca y de todo tipo de maleza insidiosa, aunque según Galloverde el Jardinator aquello eran unas ramitas de nada. Claro, él no se metió en lo mas gordo cuando oyó por la emisora que el asunto se complicaba. Estoy orgulloso de él, yo hubiese hecho lo mismo.




Finalmente nos topamos con una roca que nos impedía el paso así que tuvimos que buscar otra pista de bajada mas sencilla.

Montero DID GLS Kaiteki A/T largo

Lucanero

#1
Una vez llegamos a la base de la sierra por la pista facil se nos planteó el dilema ¿Por dónde se puede ir? ¿De donde parte la ruta? Eso es lo bueno ¡No se necesita!

Los pinares están surcados por un entramado de pistas dispuestas a modo de parrilla cuadriculada, cada una de las celdas de unas dimensiones de 800x400 metros y orientadas en dirección sudoeste-noreste y sudeste-noroeste. Así pues lo único que hay que hacer es elegir una de las pistas y comenzar a rodar ¡Sin más complicaciones!

Algunas de las pistas no son demasiado anchas y tienen bastante maleza, sin embargo otras son muy anchas, casi como pequeños cortafuegos. Lo que sí comparten todas es el firme de arena, arena fina y suelta surcada por un montón de roderas que denota la actividad de los 4x4 por la zona.

Elegimos la primera pista con un poco de anchura que nos encontramos, descartando los senderillos aptos solo para Suzukis o personas con escaso amor por la carrocería.




Entramos con cierta aprensión, a mí la arena me parece uno de los firmes mas complicados. Decidí que de quedarme, me quedaría bien atrancado en los primeros 20 metros y no andar peleando para quedarme a 200 metros del asfalto, por lo que di gas a fondo ¡Y se obró el milagro!

El coche rodaba con suavidad, bajar las presiones a 1 Kg hizo su efecto. Ya tenía el arenal por delante y un Montero para recorrerlo ¿Estaba en el cielo?

Ciertamente sí.




El Subaru tenía poco margen para bajarlas debido al bajo perfil de los neumáticos lo que limitaba la tracción en arena.




Los neumáticos del Galloper, ya anchos de por sí, aumentaron mucho la adherencia al bajar las presiones. Simplemente, jugaba en otra liga. Le va a quedar el Gallorena.




El pinar es en general bastante plano, con pocas elevaciones. Las pistas discurren casi todas entre árboles lo que simplifica mucho las tareas de rescate en caso de empanzada. Nos encontramos alguna pista cortada por árboles caídos, pero afortunadamente no fue necesario sacar la herramienta de jardinería. Simplemente se podían esquivar.




Las pistas transversales a la playa eran mas anchas y tenían muchas mas subidas y bajadas que las longitudinales. Eran con diferencia mucho mas divertidas y también mas difíciles.

El cambio automático facilitaba mucho rodar por la arena. Lo manejaba en secuencial para que no subiese de marcha sin permiso, pero cuando lo necesitaba él solito bajaba marcha con suavidad y rapidez perdiendo así poca inercia, un bien precioso en la arena.




Todo cuatrero que no se corforma con ir por lo fácil acaba encontrándose con el temido Momento Eslinga. Pero claro, si quisiésemos ir por lo fácil no nos dedicaríamos a esto.

Un tironcito con el Montero y el Subaru coronó el cortafuegos, tal vez no con sus Medios Propios (expresión acuñada hace años en otra ruta) pero sí con los Medios del Grupo, lo que puntúa como prueba superada, que para eso somos un equipo.




Está claro que lo mejor para el hambre de arena es una buena ración de neumático ancho. Necesitas mas motor, pero como por ahora no nos encontramos ninguna subida realmente importante tampoco hacía falta por el momento.




Poco a poco nos íbamos acercando a las dunas. Nos topamos con una subida realmente empinada que además exigía serpentear entre árboles en su parte alta, el primer obstáculo importante del arenal. En ese momento me pregunté cómo había tardado tanto en volver a hacer esa ruta ¡Estaba emocionado!



Retrocedí un poco para dar espacio y coger impulso. Metí reductoras, bloqueos, aceleré a medio gas y probé suerte ¡Caaaasi! Llegado a mitad de la subida me quedé escarbando en la arena. Bajé hasta la base y lo volví a intentar una segunda vez, ahora con mas velocidad pero con idéntico resultado. En las bajadas la arena me iba cayendo de la trasera del coche, señal de que había arrastrado el culete.




Para el tercer intento dejé mas espacio para acelerar, pisé gas a dos tercios y subí hasta tercera reductora. Con el impulso me costó dar el primer giro a media subida, y cuando dí el segundo giro ya casi arriba del todo volví a quedarme ¡Nooooooooooo! Resonó el grito de impotencia en el pinar.




Al bajar Galloverde me dijo que mejor era dejarlo y allí quedó la pendiente arenosa. Juro que vi a la desde entonces bautizada como La Pared reírse mientras me alejaba.

Seguimos avanzando por alternativas con menos pendiente pero a pesar de ello llegó la desgracia. El percance de la jornada tuvo como culpable una traicionera raíz que se llevó por delante el guarnecido del paso de rueda del Subaru. Inicialmente parecía que podía haber sido mas grave por que las luces de avería lucían en el cuadro de mandos como un árbol de Navidad, pero finalmente todo quedó en unos plásticos arrancados.

El coche se había quedado atascado, y la maniobra de desatasco implicaba tirar desde atrás controlando que el coche no se deslizase por un talud que había a la derecha. Galloverde se puso al volante del Subaru y yo al del Gallo. Remolcando con cuidado sacamos el Subaru, no sin que antes se deslizase parcialmente por el talud lateral.




Después del susto de la raíz decidimos que lo mejor sería continuar por la Estrada Florestal, que aunque estaba en muy mal estado al menos estaba parcialmente asfaltada. Volver a ella tuvo su miga, y en un paso de un cauce seco el Subaru amorró a escasos metros del asfalto. Lo sacamos hacia atrás con el winch del Galloper y buscamos una alternativa.




Aunque a nosotros nos dió pena que la parte cañera de la travesía terminase tan pronto, Tango seguro que agradeció que aquellos locos con sus locos cacharros dejasen de jugar y volviesen a pistas mas tranquilas.




Después de unos kilómetros volvimos a abandonar la seguridad de la pista asfaltada y nos acercamos hasta las dunas por una pista de tierra compactada llena de charcos y baches pero sin dificultad.




A medida que se acerca uno al mar los árboles van raleando hasta desaparecer, siendo sustituídos por la típica vegetación de las zonas colindantes con las dunas, mas bajita y tipo arbusto. Al final de la pista de tierra aparcamos los coches juntitos para que se hiciesen compañía mientras dábamos una vuelta por la playa que estaba al lado.




Ya justo al comenzar las dunas los arbustos desaparecen y da paso a la vegetación dunar, como los cardos, los quebrantapiedras y demás. Cerca de las dunas hay una pista retorcida que las va bordeando y que a veces las atraviesa. Esta pista tiene la arena muy suelta y está constantemente haciendo giros aunque tiene pocas pendientes. Tiene pinta de ser muy divertida, aunque circula demasiado cerca de las dunas y está prohibido circular por ella aunque ningún cartel lo indique.




Atravesamos las dunas y llegamos a la solitaria playa, hermosa, salvaje y sin ningún tipo de construcción,o infraestructura de ningún tipo salvo la pasarela de madera.




Tan solo algunos pescadores poblaban la inmensa y tranquila playa. Se puede ver al fondo la Sierra da Boa Viagem por su cara norte.




Los pescadores luchaban contra un mar embravecido que no les permitía arrancarle ninguna presa.




A lo lejos la Serra da Boa viagem terminaba bruscamente en la orilla, no atreviéndose a internarse ni un metro en aquellas aguas enfurecidas.




Las cañas de pescar se afanaban en intentar resultar de utilidad mientras sus dueños disfrutaban holgazaneando en la arena y disfrutando del paisaje.




La playa estaba sembrada de restos que el mar arrastraba a la orilla y alguien decidió ordenar algo aquel caos.




Estas nasas también probaron suerte en el arte de posar de forma fotogénica, pero no tuvieron el mismo éxito que las botellas.




Cuando regresábamos a nuestras monturas vimos que el sol estaba ya un poco bajo en el horizonte y observando el terreno decidimos probar suerte intentando acampar en un claro que había avistado en los matorrales que había entre el pinar y las dunas.

La entrada no era muy visible desde el camino, justo lo que buscábamos para poder montar fiesta nocturna sin visitas indeseadas.




¡El lugar de acampada resultó ser todo un acierto! El claro era muy amplio, tanto que pudimos escoger una zona con poca maleza en el suelo, totalmente plana y cerca de la vegetación que nos separaba de las dunas para que nos abrigase en caso de que se levantase brisa. El claro estaba totalmente rodeado de vegetación y la única entrada factible tenía un repecho de arena que ocultaba la visión desde la pista.




Con la fluidez que da la práctica montamos el campamento en un santiamén. Bueno, la práctica o la sed, ya que a esas alturas necesitábamos urgentemente la sidra casera, la cerveza de trigo, los vinos Ribera del Duero y Lambrusco y todo lo bebestible que habíamos tenido la previsión de cargar antes de salir.
También montamos un toldo entre dos coches por si el rocío se empeñaba en estropearnos la noche, y que acabó siendo esencial.




Satisfechos por haber terminado el montaje sacamos la comida y la bebida, que no era poca. Aunque en principio íbamos a cocinar una vez puestos no nos apeteció así que comimos cosas que se pudiese tomar en frío, como queso ahumado San Simón, queso a la sidra, paté al Pedro Ximenez, boquerones en vinagre, roti de pollo con pasas y almendras, nachos con salsa mexicana (hecha en Asturias y picante como un demonio), unos aperitivos salados japoneses y no se que cantidad de cosas mas.

Mientras intentábamos acabar con todo nos dedicamos a arreglar el mundo. Cuando lo dejamos bien arreglado fantaseamos con viajes a destinos cuatreros, tiendas de techo, remolques 4x4, camiones caravana 4x4 y todo tipo de cacharrería aventurera que deseábamos tener.




Elena había hecho mas distancia que nosotros por lo que estaba mas cansada y se fue a dormir. Galloverde y yo continuamos intentando perder el sentío hasta que empezamos a notar un repiqueteo en el toldo.

Lo que comenzó como una tímida lluvia se tornó aguacero y las nubes que ladinamente se habían situado encima de nosotros descargaron todo lo que tenían en un intento de que dejásemos las cervezas a medio acabar.

Naturalmente no lo consiguieron.

Montero DID GLS Kaiteki A/T largo

Lucanero

#2
A eso de las 9:00 un calorcete insidioso me despertó de mi dulce sueño y oí a mis compañeros pulular por el exterior. Pensando que los muy ladinos podrían estar desayunando sin mí salí de la tienda de un salto dispuesto a todo, para encontrarme con un día mejor de lo que esperaba y con los otros dos expedicionarios desperezándose.




El toldo seguía en su sitio a pesar de la tromba de agua nocturna y en ninguna tienda había calado ni una gota. Despejamos la mesa de los restos del asalto a la bodega de la noche anterior y nos preparamos un desayuno, cada cual con lo que mas le gusta que en mi caso ese día era un capuccino (de sobre) con magdalenas.

Después de engullir la primera comida del día (recordemos, tres al día como poco) hicimos nuestras abluciones mañaneras, Galloverde mirando hacia Corea y  Elena y yo hacia Japón. Una vez limpitos y bienolientes recogimos el campamento, la peor parte de las acampadas con mucha diferencia. Sacudir, doblar, plegar, embutir, encajar, sudar ¡Lo odio!

Y con el campamento recogido, vuelta al camino. La pista que utilizamos para entrar al claro resultaba mas complicada haciendo el trayecto de vuelta, así que buscamos una alternativa para el Subaru.




La alternativa precisaba de unos arreglillos para poder pasar los coches sin daño.




Los trabajos de adecuación de la pista eran necesarios para evitar pisar maravillas como estas Uñas de Gato, que rodeaban la salida.




Las maniobras de salida tuvieron su público que nos saludaron amablemente al pasar. Seguro que a ellos también les hubiese gustado pasar la noche cerca de nuestro campamento en lugar de en un aparcamiento ¡Ventajas de los cuatreros!




Deshicimos lo andado por la pista de tierra. Galloverde cogió una pista de arena paralela para evitar el traqueteo desmontasalpicaderos.




Al llegar a asfalto retomamos la Estrada Florestal rumbo norte. A medida que avanzábamos la vegetación iba invadiendo la calzada. La carretera está perfectamente integrada en el pinar, como si fuese parte del paisaje en lugar de partirlo en dos.




O como dice el Galloverde, como la calle de cualquier ciudad asolada hace sesenta años por un virus del que solo sobrevivieron unos pocos humanos y una raza que los persigue, los Forestal Dead, de los que nos encontramos a una pareja en una pickup que nos miraron con cara de excesivo interés.




No cruzamos con una carretera amplia y con buen firme que une la población de Tocha con la playa. El Subaru ya tenía una sed terrible por que como dice un amigo 240 CV de gasolina no se alimentan a base de leche condensada, así que giramos hacia el este rumbo a Tocha.




En Tocha se estaba celebrando un multitudinario mercadillo. La plaza central era un caos con montones de personas cruzando por todos los sitios y puestos de churrasco humeantes que le daba un ambiente que me encanta.

Galloverde dijo que los motivos por los que a él también le encantaba eran que la niebla huele a churrasco y que el gasoil está a 1,32€.




Encontramos la gasolinera y repostaron el Subaru y el Galloper. Dimos vuelta, retomamos la carretera buena y yendo de vuelta hacia el oeste despacito y con buena letra llegamos a una población llamada Praia da Tocha.




Las edificaciones eran en su mayoría de poca altura y en la primera línea de playa destacaban unas casas de madera que eran la evolución de otras mas primitivas y degradadas de las cuales todavía quedaba alguna.




En la parte mas concurrida de la playa había un chiringuito muy fashion.




Esto es algo que nunca había visto. En primera línea de playa, quiero decir, que sois unos malpensados ;)




El sol comenzaba a apretar y algunas personas se cobijaban en sus pequeños refugios playeros.




A pesar de la buena temperatura había muy poca gente en el agua y siempre en la orilla. Éste era el motivo.




Parte de la playa estaba separada del pueblo por unas dunas que tenían las típicas pasarelas de acceso en las que la arena buscaba su sitio de nuevo como dijo Galloverde.




En esta parte no había demasiada gente, y allí nos encontramos con una embarcación y dos tractores que los portugueses utilizan para pescar con una curiosa técnica mitad en el mar mitad en tierra que un colega navegante nos ha dicho que se llama Xavega.




Mientras Galloverde y yo recorríamos Tocha, Elena aprovechaba para leer una guía de viaje en el paseo marítimo.




Una vez visto lo que había que ver retomamos el camino del norte, esta vez por una pista de adoquines que a ratos invadía la arena dándole algo de emoción. Cruzamos un puente de tablones de madera, el Puente Crujiente, y al dejar el coche encima para sacar unas fotos se puso a crujir de forma preocupante.




Según la hija de un colega es el Puente del Viejo Troll, nombre  que mola más aún.




Y rueda que te rueda llegó ese momento del día que tanto nos gusta, la hora de comer. Para hacerlo en condiciones volvimos a acercarnos a la playa por otra pista de tierra y tomamos posesión de un claro en un pinar.

Antes había otro mas amplio junto a una caseta forestal con mesas y agua pero estaba ocupado por un montón de personas con unas enormes tiendas. Pensamos en hacernos pasar por uno mas de ellos y gorrear un poco, pero igual se daban cuenta.




De todas formas el nuestro tenía al lado una barra de bar ¡Hala, toma ya, envidia cochina!




Para la segunda comida del día (al menos tres, recordemos) todos sacamos las cocinas de nuevo y comimos caliente. Yo me hice una hamburquesa con carne de cerdo que decía que era ibérico, supongo que se referirían a que procedía de la península ibérica porque otra cosa no creo, aunque estaba buena.

Nos tomamos unos cafés cargaditos para que nos sacase el sueño que da después de comer, pero aún así nos pegamos una siesta de media hora para prevenir la modorra en el camino de vuelta.




Recogimos todo con gran pena por que se acababa lo bueno, con tentaciones de llamar a casa y decir que volvemos un día mas tarde, por que comida aún teníamos de sobra y pistas por descubrir a montones.

Volvimos a la pista adoquinada y norteando llegamos cerca de Mira. Cuando la pista adoquinada estaba a punto de acabar sacamos los compresores y subimos las presiones a rangos de carretera. Despertamos gran curiosidad a todo aquel que pasó a lado.




En este punto se separó el camino de Galloverde y mío del de Elena. Ella quería volver a la autopista por la vía mas rápida por lo que después de despedirnos tomó rumbo este. Nosotros continuamos rumbo norte rodeando la laguna llamada Barriña que está pegada a la población de Mira y en donde alquilaban pedaletas con forma de animal que surcaban un agua absolutamente apestosa.




Continuamos paralelos a la ría de Aveiro que va ancheando poco a poco a medida que te acercas a Aveiro. La carretera rueda entre dos filas de casas que se suceden de forma casi ininterrumpida durante mas de diez de kilómetros en una suerte de enorme pueblo longitudinal.

Después de las casas hay campos de cultivo y en los márgenes de la carretera te encontrabas a señoras sentadas bajo una sombrilla ofreciendo patatas y otros productos de la huerta. Cometimos el error de no parar a comprar algo.




Llegamos a las afueras de Aveiro muy cerca de la entrada de la autopista. Como ya conocemos la población y era un poco tarde aprovechamos nuestra buena suerte y tomamos la autopista rumbo a Galicia.

Los navegadores se empeñaban en llevarnos por la autopista interior pero nosotros queríamos ir por la autovía de la costa así que hubo que reprogramarlos con puntos de paso. Las poblaciones fueron pasando, Porto, Póvoa de Varzim, Viana do Castelo. Asfalto y mas asfalto desde el que de vez en cuando se divisaban montañas que podrían ser el eje de futuras rutas, y otras que ya lo fueron como la Serra da Arga.




Llegamos a España y cruzamos por el puente entre Vilanova da Cerveira y Goián. Pasamos Tui, Vigo, Pontevedra y al llegar a Santiago nos despedimos por las emisoras sin detenernos, a Galloverde aún le quedaban 40 minutillos hasta La Coruña. Me dijo que había hablado con Elena por el camino y que su coche iba bien, aunque todavía le faltaba un buen rato para llegar.

Al llegar a casa nada mas detener el coche me asaltó la familia al completo preguntándome que tal había ido el viaje. Después de un rápido resumen me conminaron a ducharme ¡Hasta Thor me olisqueaba frunciendo el morro!

Les hice caso y con el relax que te da una ducha caliente me eché en el sofá a escuchar el resumen de su finde de chicas, que incluía amigas, compras, restaurantes y cine con Maléfica la malvada. Cuando la niña se acostó aprovechamos para relajarnos con un capítulo de mis muertos favoritos mientras tomaba la tercera comida del día.

Cuando dejé a Rick y a su hijo a salvo de los Caminantes en una casa abandonada y ya completado el ritual de las indispensables tres comidas me fui a dormir pensando en otra expedición a las arenas, esta vez Por Todo Lo Peor. Si los Forestal Dead lo permiten, claro.
Montero DID GLS Kaiteki A/T largo

Enric

Queremos maaaiissssss.... ;)
Saludos,

Enric
Bdn(Bcn)
Did 3.2

Problemas y soluciones del Did
http://www.mitsubishi4x4galloper.org/Foro/index.php?topic=89.0

Soka

Dale dale, que pasa con esas dunas...!!!!!
Oscar Alvarez
3.2 DID A/T GLS Kaiteki 5p
Zaragoza

Abuelo

Muy guapa la ruta y los paisajes ...


Enviado desde mi iPhone con Tapatalk
Mitsubishi Montero 3.2 did 3p 2003

ivitoiz

muy chula la cronica, las fotos, pero.....quemos mas!!!! jejeje
Ignacio
DID 3.2 V80
Pamplona (Navarra)

Oscar01

Que chula la ruta.

Gracias por la crónica, esta muy curada!!
Oscar.
Jeep Wrangler
Ex-Montero largo AT.
Madrid.
Socio AUTT 1059

Julio-Mentollao4x4

que rato mas bueno me he pegao leyendo la cronica... Gracias.
Julio "jota"
Mentollao4x4 Orientacion y Travesias
Valladolid
did  5p "cachulimovil"
mis "ex":
Lada niva "ladilla"
Frontera 2.3 "la limousina"
Frontera 2.2 "fronti"
Frontera 2.2. "el nuevo"

La vida no se mide por los años que respiras, sino por los momentos que te dejan sin aliento

Lucanero

¡Gracias a todos!

Pasamos un par de días entretenidos, lástima de avería que siempre empaña un poco el resultado, pero salir de ruta es lo que tiene.
Montero DID GLS Kaiteki A/T largo

FROILAN69

Genial la crónica, yo quiero hacer esa ruta que la he hecho desde figueira pero para abajo hasta Peniche.

No tendrás los tracks guardados?
En casa de un Padre siempre habrá un sitio para un hijo, pero en casa de los hijos no siempre habrá un hueco para el padre.

MONTERO 3.2 DiD TOUBKAL VALLADOLID

Lucanero

¡Has hecho la parte de los arenales mas emocionante! De Figueira hacia el sur hay mas subidas y bajadas.

En cuanto descargue los tracks te los envío. Usalos solo como guía por que tienen mucho asfalto, a poco que puedas métete por cualquiera de las pistas de arena que veas a los lados.
Montero DID GLS Kaiteki A/T largo

6Pucheros

Caray, tengo que entrar más al foro. :-P
Lucanero resumió perfectamente un fin de semana enorme en sensaciones y kilómetros... 870km en mi caso con un consumo medio de unos magníficos 14/100.
La acampada como siempre fue un momento especial y la conducción arenera la afronté con cierta desconfianza, no obstante viendo que el Gallo pisaba con paso firme y sin necesidad de engranar la reductora me animé muchísimo y me relajé para disfrutar de tan especial terreno.
Deseando volver y por el lado malo como dice Lucanero.
Saludos.
Alex - A Coruña.                          

CLUB CHIN POWER 4X4 A CORUÑA
OVERLAND IBÉRICA

estresado

Muy guapa esa crónica y mucha envidia sana
Mitsubishi DID 2006,
protecciones romanovski, protecciones almont4wd, muelles y amortiguadores old man emu, doble bateria, limitadores de extensión  y nevera inditel

Boe

Lo que oyes lo olvidas,
lo que ves lo recuerdas,
lo que haces lo aprendes.